Cambio climático y contaminación: el precio del turismo masivo

Si bien el turismo internacional es un fuerte motor económico, supone un lastre en la lucha contra el cambio climático. Ha llegado la hora de que el sector reconozca su responsabilidad ambiental y apueste por la sostenibilidad.

10.12.2018
por Teresa López

El número de viajeros internacionales creció en 2017 por octavo año consecutivo, llegando a los 1.323 millones y rompiendo todos los récords. Estos turistas mueven grandes cantidades de dinero y pueden activar ciertas economías, pero también implican un gran uso de agua y energía, así como una gran generación de residuos y contaminación.

Los gobiernos nacionales y las organizaciones internacionales empiezan a darse cuenta de que el sector necesita un cambio. También lo perciben así los turistas, quienes poco a poco van demandando servicios de viaje más comprometidos con el medio ambiente. Las ecoetiquetas pueden jugar, una vez más, un papel clave a la hora de distinguir qué negocios están haciendo un esfuerzo real y efectivo para ser más sostenibles.

El estándar Green Key es un buen ejemplo, que suma ya más de 2.900 hoteles y negocios turísticos de 57 países. En sus propias palabras: “Green Key representa la promesa de un establecimiento a sus huéspedes de que al escogerlo están marcando la diferencia a nivel ambiental y de sostenibilidad”.

Green Key recomienda a los negocios no solo comprar energía renovable sino ir un paso más allá eligiendo un producto como EKOenergía. Las dos ecoetiquetas internacionales firmaron un acuerdo de colaboración en 2016 para promover el uso de energía sostenible en el sector de la hostelería y el turismo de todo el mundo.

“Un número creciente de hoteles en Europa ya se ha cambiado a la EKOenergía e incluye el logo EKOenergía en las comunicaciones con sus clientes. Sigue su ejemplo y vé más allá,” alienta Finn Bolding Thomsen, director de Green Key Internacional.

 

En el turismo “es hora de que nos demos cuenta que no todo vale”

Sleep’n Atocha, situado en el centro de Madrid, es uno de los muchos hoteles que ya consumen electricidad sostenible con etiqueta EKOenergía. Tras años de experiencia en el sector hotelero en España, su director Gorka Rosell está comprometido al 100% con un cambio real en la forma de negocio.

“El sector en el que estamos es un sector con conciencia relativa,” dice, refiriéndose especialmente a hoteles de costa. “Hemos ido cargándonos paisajes sin importar absolutamente nada, y creo que es hora de que nos demos cuenta que no todo vale”.

Gorka destaca la cantidad de hoteles en los que se premia el resultado económico a corto plazo frente a cualquier otro factor. En una línea opuesta, él ha trabajado desde el nacimiento de Sleep’n Atocha, hace casi tres años, para posicionar la sostenibilidad como una parte fundamental de su identidad.

Mobiliario con materias primas recicladas, jabones a granel, empaquetados ecológicos, bebidas solidarias… y, por descontado, energía sostenible. “No ha habido ninguna diferencia ni dificultad añadida por contratar EKOenergía en lugar de energía de una fuente contaminante. Es una cosa obvia, hay que pensar a futuro”.

El hotel trata de no repercutir su implicación social y medioambiental en el precio final al consumidor. “Yo entiendo mis atributos ecológicos y sostenibles como parte del coste de producción”. Y aún así, gracias a los esfuerzos por ser eficiente y no derrochar -con ayuda de los criterios del sello oro de Travel Life– Sleep’n sigue siendo competitivo.

Debido al enorme volumen de residuos en el negocio de la hostelería, cualquier medida para reducir el consumo indebido de energía, agua, alimentos o plásticos tiene un gran impacto. Desde EKOenergía animamos a empresarios del sector a tomar cartas. ¿Una forma sencilla de empezar? ¡Cambiarse a la EKOenergía! Además, les pedimos colaborar en la sensibilización de sus socios y clientes sobre la total necesidad de un turismo sostenible.