El sector de la moda debe liderar el cambio hacia un modelo sostenible

27.04.2018

por Teresa López

Hoy en día un gran número de nosotros sabe que la moda está entre las industrias más contaminantes del mundo – compitiendo con el transporte, la producción de petróleo y gas, la agricultura y la ganadería. Esto ha sido así durante décadas, pero de alguna manera el sector textil ha logrado pasar inadvertido y mantener su brillante apariencia pública.

No ha sido hasta los últimos años que han salido a la luz más y más escándalos en torno a las condiciones laborales de explotación y los destrozos ambientales en el proceso de producción textil. Esto ha llevado a los consumidores a empezar a cuestionarse de dónde viene la ropa que usan.

“Cuando conoces la industria entiendes que hacer las cosas bien tiene un precio”, dice Carol Blázquez, Directora de Innovación y Sostenibilidad de Ecoalf. ” Y cuando compras una camiseta a 1,99€ sabes que ahí no se han hecho las cosas bien”.

Carol trabaja para una de las empresas de moda que buscan cambiar el modelo de producción hacia uno más sostenible. Ecoalf, fundada en España en 2009, utiliza la innovación como herramienta para reducir el impacto negativo de la industria de la moda y su uso indiscriminado de los recursos naturales.

“Junto con el presidente de la compañía pensamos en el reciclaje como una forma de minimizar el consumo de recursos”, explica. “La basura dejó de ser basura y se convirtió en una materia prima con la que podíamos crear prendas con el mismo diseño que cualquiera”.

La idea fue un éxito y hoy Ecoalf utiliza materiales reciclados – a partir de botellas de plástico, redes de pesca, café molido y neumáticos  – en la mayoría de sus productos, demostrando que las cosas se pueden hacer de manera diferente y ganando reconocimiento internacional.

La parte oculta de la cadena de producción

Cuando tomamos un artículo de ropa en una tienda convencional, a menudo nos da muy poca información sobre su origen. Incluso si le preguntamos al encargado de la tienda, es posible que él o ella conozca solo hasta cierto punto del largo viaje que ese preciso artículo ha hecho.

“La industria de la moda tiene una cadena de suministro muy larga”, dice Carol, “y, en consecuencia, un impacto ambiental muy alto, especialmente al comienzo de ésta”. Ahí está el truco: los puntos más sombríos de la producción de nuestra ropa ocurren tan lejos de nosotros que tendemos a desligarnos de ellos.

El comienzo de la cadena textil incluye el cultivo de materia, en el caso de los orgánicos, y la creación de materiales sintéticos, ambos procesos que demandan muchos recursos. Como afirma la web de Ecoalf, el proceso de producción de hilo reciclado es mucho más corto que el convencional, consumiendo un 25% menos de agua y un 27% menos de energía.

A pesar de que es más cómodo para los consumidores no preguntar sobre la huella ambiental de su ropa, existe una abrumadora cantidad de información al respecto. “Los grandes de la moda son conscientes y están comenzando a moverse, y cuando ellos se mueven, el mercado se mueve. Incluso empresas del fast fashion poco a poco están haciendo cambios para ser más sostenibles, ¡no les queda otra!”.

Garantías para los consumidores

Ecoalf se enorgullece de supervisar cuidadosamente la sostenibilidad de toda su cadena de producción. Además de controlar el origen de las telas, prestan atención a otros pasos clave como los procesos de teñido, buscando alternativas a las sustancias químicas con un alto grado de toxicidad.

“Siempre tratamos de trabajar con los proveedores que creemos que mejor lo están haciendo, queremos conocer su trabajo de primera mano, pero además utilizamos certificaciones externas para dar garantías a nuestros clientes sobre el origen real de su ropa”. Sin embargo, “en mis instalaciones es donde yo tengo el poder 100% de decidir cómo hago las cosas, y ahí es donde entra la ecoetiqueta EKOenergía“.

La compañía ha estado utilizando electricidad certificada como EKOenergía desde finales de 2017 a través de la comercializadora española de energía renovable ecovatios, y están entusiasmados con su cambio como una más de las muchas pequeñas acciones que suman para un gran cambio. “Desde luego que yo animo tanto a particulares como a empresas a hacer el cambio a una energía 100% renovable y sostenible, internamente no tiene ningún efecto negativo, es fácil y el cambio que genera es brutal”.

Un cambio de paradigma integral en la industria de la moda, como en cualquier otro sector del mercado, necesitaría que los consumidores, las marcas y los gobiernos se alineen y estén motivados. Todos tenemos nuestra parte de responsabilidad y es hora de actuar. ¿Una forma de hacerlo? A través de nuestras elecciones de consumo: pensar dos veces a quién recompensamos por su trabajo y qué hay detrás del precio de las cosas.