COP24: ¿qué va a pasar y por qué es importante?

La cumbre del clima más importante desde París 2015 se celebrará este diciembre en Katowice, Polonia. La 24ª Conferencia de las Partes, COP24, verá la configuración de un “reglamento” que detalle cómo las naciones van a llevar a cabo colectivamente sus compromisos del Acuerdo de París. ¿Qué diferencias existen y cómo podrían resolverse en la COP24?

19.11.2018
Por Cameron Boggon

La Conferencia de las Partes (COP) es la cumbre anual de los signatarios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Durante la conferencia de una semana, los funcionarios evalúan las contribuciones al cambio climático realizadas por los estados miembros junto con el progreso realizado en la reducción de emisiones de carbono. La primera COP se celebró en 1995 y desde entonces ha llevado a la creación del Protocolo de Kyoto, en la COP3 en 1997, y al Acuerdo de París, en la COP21 en 2015.

En la COP24, se espera finalizar las pautas de implementación conocidas como el Programa de Trabajo del Acuerdo de París. Estas directrices, que algunos llaman un “reglamento”, contendrán términos de gobierno y detalles sobre cómo las naciones deben informar de su progreso. Sin embargo, durante las sesiones preparatorias a principios de este año han surgido varias disputas que han supuesto un retraso y han dejado mucho por resolver para la reunión de diciembre.

Financiación

“El Acuerdo de París no se puede implementar sin financiamiento climático”, dijo Gebru Jember Endalew, presidente del grupo de Países Menos Adelantados (PMA), un grupo de 48 estados miembros suscritos a la CMNUCC. “Los países desarrollados son responsables de la gran mayoría de las emisiones históricas, y muchos se convirtieron en extraordinariamente ricos quemando combustibles fósiles. Las islas pequeñas, por el contrario, han contribuido con una fracción inmensamente pequeña de las emisiones globales. Aún así, nos enfrentamos a impactos climáticos devastadores”.

Según el Acuerdo de París, las naciones desarrolladas se han comprometido a proporcionar $100 billones al año para financiamiento climático para 2020. Esto está diseñado para ayudar a las naciones en desarrollo a reducir sus emisiones de carbono y hacer frente a los daños que el cambio climático ya está causando. Sin embargo, aún no se han acordado unas reglas sobre la procedencia de ese dinero, en particular sobre si los préstamos internacionales se consideran aceptables, ya que están vinculadas a cuestiones de justicia y equidad en el sistema internacional.

Objetivos de reducción de emisiones

Qué debe incluirse en los informes de Contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés) está por definirse. De hecho, todavía está en debate lo que un NDC constituye exactamente. Incluirá objetivos de reducción de emisiones a 5 años a partir de 2025. Asegurar que los NDC incluyan información suficientemente detallada para permitir comparaciones entre países es fundamental para una comunicación transparente.

Definir objetivos nacionales de reducción de emisiones también es difícil. Aunque en el Acuerdo de París los países se comprometieron a mantener las temperaturas “muy por debajo de 2°C”, existe un consenso creciente de que los objetivos deben apuntar a mantener el aumento de temperatura por debajo de 1,5°C. El recientemente publicado informe especial del IPCC sobre el calentamiento global demuestra que muchos de los efectos más dañinos del cambio climático, que se pensaba que ocurrirían con un aumento de 2°C, ya habrán ocurrido con 1.5°C. Como ejemplo, se prevee (con mucha certeza) que el 70% de todos los arrecifes de coral se destruirán con un aumento de 1.5°C. Está por ello cada vez más claro que las naciones tendrán que ajustar sus promesas de emisiones si hay alguna esperanza de alcanzar el objetivo de 1.5°C.

Los riesgos

El progreso internacional para frenar el cambio climático está en juego en este punto. Los firmantes del Acuerdo de París deberán afiliarse a este nuevo reglamento si quieren que haya algún progreso significativo en el logro de los objetivos de París. Y si hay algo que aprender de los alarmantes resultados del informe especial del IPCC, es que se debe pasar a la acción de inmediato.

Una muestra de compromiso clara y transparente por parte de los principales países donantes, como los estados miembros de la UE, Canadá y Australia, ayudará a generar confianza y un impulso para garantizar una cumbre exitosa. Por ejemplo, la reciente votación en el parlamento de la UE para elevar los objetivos de emisiones climáticas del 40% al 55% de los niveles de 1990 para 2030 es una señal positiva. Muchos van a estar también atentos a la estrategia de emisiones a largo plazo de la Comisión Europea, cuyo borrador se publicará justo antes del inicio de la COP24, para ver si la UE adoptará una posición de liderazgo audaz en la conferencia.

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