Cómo combatir el cambio climático desde tu cocina

01.11.2018

por Teresa López

Hoy, 1 de noviembre, veganos de todo el mundo se unen para celebrar el Día Mundial del Veganismo. Es una oportunidad única para compartir los beneficios que esta forma de vivir y comer tiene. No se trata solo de una elección por el bienestar animal; también es una elección por nuestra salud y por la conservación del medio ambiente.

El ganado fue responsable de 7.1 gigatones de gases de efecto invernadero en 2010, según los datos más actualizados ofrecidos por la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Esta cifra representa el 14,5% de los gases de efecto invernadero debidos a la actividad humana y supera las emisiones anuales de todo el sector del transporte.

Pero el problema va más allá de las emisiones de gases de efecto invernadero. La ganadería es la causa directa del 80% de la deforestación en la selva amazónica y una causa importante de la escasez de agua. Esto se debe a la cantidad de tierra utilizada de manera intensiva en todo el mundo para el monocultivo de pienso para ganado, en lugar de para el cultivo de variedad de cereales, legumbres y verduras para el consumo humano.

Necesitamos movernos globalmente a una dieta “flexitariana” si se quiere mantener el calentamiento global por debajo de 2°C, ni qué decir si se aspira a no superar los 1.5 ℃. Es una de las impactantes conclusiones del estudio de investigación Opciones para mantener el sistema alimentario dentro de los límites ambientales, publicado este año en la revista científica Nature.

Una dieta flexitariana supondría que el ciudadano promedio comiera 90% menos carne de cerdo, 75% menos de vacuno y la mitad de huevos. Al mismo tiempo, consumiría tres veces la cantidad actual de frijoles y verduras y cuatro veces la de frutos secos y semillas. El estudio afirma que este cambio individual, accesible para la mayoría de las personas en cualquier parte del mundo, reduciría a la mitad las emisiones a cuenta del ganado.

“Nuestra forma actual de producir y consumir alimentos está llegando a su fin,” dice Jouko Riihimäki, Director Comercial de la compañía especializada en productos veganos Jalofoods. “Las investigaciones muestran que un plato de comida basado en animales tiene una carga mucho mayor para el medio ambiente que uno basado en vegetales”.

El artículo por excelencia de Jalofoods es el tofu: uno de los productos vegetales ricos en proteínas que podría convertirse en un aliado en el intento por frenar el consumo actual de carne. La compañía finlandesa (como ocurre con la mayoría de los activistas veganos) trata de demostrar a los ciudadanos que reemplazar los productos cárnicos puede ser fácil, asequible y agradable.

“Nuestra huella de carbono es particularmente pequeña en comparación con otros productos ricos en proteínas,” explica Jouko. “Éste es el resultado de mucho trabajo y un enfoque constante en la ecología y la ética”.

Jalotofu se produce con electricidad con la ecoetiqueta de EKOenergía, lo que lo convierte en un producto aún más alineado con la protección del medio ambiente. “El uso de energía renovable, al igual que el cambio a una dieta más vegetariana, se va a convertir en la tendencia general. Confiar en una certificación de energía sostenible como EKOenergía es una forma sencilla de comenzar un futuro más verde”.

La posibilidad de un cambio en nuestra dieta ha sido objeto de debate en los medios de comunicación en los últimos meses y semanas, en gran parte debido a su mención en el reciente Informe especial del IPCC sobre los impactos del calentamiento global. El informe señala el importante reto que afrontan las industrias de agricultura y ganadería intensivas para frenar el calentamiento global, y subraya la necesidad de reducir el consumo de carne dentro de los escenarios de mitigación.

Las organizaciones ecologistas conocen desde hace tiempo del vínculo entre el consumo abusivo de carne y productos lácteos y el calentamiento global. Greenpeace propone una reducción global del 50% en la producción y consumo de productos animales para 2050. Por su parte, ProVeg International es más ambicioso y exige la misma reducción para 2040.

Solo a través de un enfoque integral y un esfuerzo común podemos combatir el daño que nosotros mismos llevamos causandole a la naturaleza durante décadas. Un buen punto de partida: desde tu propia cocina.